Descripción
La culpa no es tuya. Trabajas más y mejor que cualquier generación anterior, y aun así, los números no cuadran. Cada año es peor. Corres cada vez más rápido y no avanzas. No es mala suerte ni mala gestión: el suelo se mueve hacia atrás bajo tus pies. El sistema promete algo que ya no puede pagar, y lo notas en los huesos antes de saber nombrarlo.



