Descripción
Tu padre pagó el piso con un sueldo y le sobraba. Tú no llegas con dos. Y por la noche, con la pantalla apagada y la mirada en el techo, la pregunta no para: por qué él vivía mejor que tú. No era más listo. No echaba más horas. Hay una respuesta, y cuando la veas vas a entender por qué cada año es peor, por qué nadie lo arregla y por qué nadie con poder para decírtelo tiene incentivo para hacerlo.



